
Perro tenía hambre.
–¿Un paseo? –Le pregunté después de un rápido vistazo a nuestras escuetas provisiones.
Generalmente no salimos de día para algo tan simple pero pensamos que haría demasiado frío para esos cabrones cornúpetos. Además me aburría de jugar con la play. Y es que no hay nada mejor que hacer durante el día. No me quedan libros por leer y la biblioteca no es muy recomendable. La TV.. bueno, ya lo dije ¿no? Y al dormir nuestros muertos asaltan en pesadillas que impiden un auténtico descanso.
Ambos juzgamos que hacía un buen día así que no cogimos el coche. Y al tiempo ahorramos gasolina –si fuera del muro está cara no sabéis aquí–. El sol brillaba en la desolada avenida. Los humanos aún no se aventuraban a salir de día. Parecía la típica estampa del oeste americano: yo con mi fusil y mis pistolas, con mi abrigo marrón raído y Perro olisqueando a mi lado.
Nos separamos de la zona más poblada para ver que podíamos rapiñar en supermercado del barrio Delicias. Jamás pasees por ahí en verano, día o noche. No contentos con ello nos internamos en un gran almacén. Cruzamos el aparcamiento buscando algo aprovechable en los restos de los coches abandonados. Creo que un mecánico haría su Agosto en ese sitio. Enfilamos por las escaleras mecánicas que sorprendentemente nos saludaron con el rugir de sus motores para acceder al primer piso. Las tiendas nos recibieron abandonadas con las puertas abiertas pero nosotros enfilamos hacia el fondo del lugar, hacia el supermercado.
Perro estaba nervioso. Olisqueaba y se le erizaba el pelo.
–Recogemos comida y nos vamos, ¿vale? –Le intenté tranquilizar pero no pareció hacerme caso.
Llegamos a la zona de las cámaras y busqué un pastel para celebrar mi cumpleaños. ¿No lo había dicho? Era mi cumpleaños y no tenía una puñetera tarta con sus velitas. Perro se lanzó como una flecha hacia una bolsa de su comida pero en lugar de rasgarla y empezar a devorarla ahí mismo la trajo atrapada con sus dientes y la guardamos con el resto de provisiones.
Un ruido nos sobresaltó. Perro empezó a gruñir.
–¿Están aquí, verdad? –Pero ya sabía la respuesta.
Un rápido estudio de nuestra situación me obligó a decidir huir hacia el almacén. En busca de algún sitio donde pudiéramos defendernos mejor.
–Sígueme.
Entramos en el almacén buscando el sitio más frío, aquel donde los demonios no osaran acercarse. Atravesamos pasillos, flanqueamos un par de puertas y nos escondimos detrás de unos cajones de comida –turrón creo-.
–¿Nos siguen? –Pero Perro, obviamente, no me respondió.
Sin embargo dejó de gruñir y su atención se centraba en otro lugar, a nuestra izquierda. Pude ver que al fondo estaban las cámaras frigoríficas así que hacía allí nos fuimos. Cerca de la entrada el perro encontró a una mujer. Estaba viva y atemorizada.
Me acerqué con suavidad, con toda la delicadeza de la que pude hacer gala, hacia aquel residuo de ser humano.
–¿Qué haces aquí? –De acuerdo, muy suave no fue.
Ella me miró temblorosa, pero no vio nada. Permanecía ajena a nosotros.
Pero ahora me retiraré un poco a descansar y lamerme las heridas.
–¿Un paseo? –Le pregunté después de un rápido vistazo a nuestras escuetas provisiones.
Generalmente no salimos de día para algo tan simple pero pensamos que haría demasiado frío para esos cabrones cornúpetos. Además me aburría de jugar con la play. Y es que no hay nada mejor que hacer durante el día. No me quedan libros por leer y la biblioteca no es muy recomendable. La TV.. bueno, ya lo dije ¿no? Y al dormir nuestros muertos asaltan en pesadillas que impiden un auténtico descanso.
Ambos juzgamos que hacía un buen día así que no cogimos el coche. Y al tiempo ahorramos gasolina –si fuera del muro está cara no sabéis aquí–. El sol brillaba en la desolada avenida. Los humanos aún no se aventuraban a salir de día. Parecía la típica estampa del oeste americano: yo con mi fusil y mis pistolas, con mi abrigo marrón raído y Perro olisqueando a mi lado.
Nos separamos de la zona más poblada para ver que podíamos rapiñar en supermercado del barrio Delicias. Jamás pasees por ahí en verano, día o noche. No contentos con ello nos internamos en un gran almacén. Cruzamos el aparcamiento buscando algo aprovechable en los restos de los coches abandonados. Creo que un mecánico haría su Agosto en ese sitio. Enfilamos por las escaleras mecánicas que sorprendentemente nos saludaron con el rugir de sus motores para acceder al primer piso. Las tiendas nos recibieron abandonadas con las puertas abiertas pero nosotros enfilamos hacia el fondo del lugar, hacia el supermercado.
Perro estaba nervioso. Olisqueaba y se le erizaba el pelo.
–Recogemos comida y nos vamos, ¿vale? –Le intenté tranquilizar pero no pareció hacerme caso.
Llegamos a la zona de las cámaras y busqué un pastel para celebrar mi cumpleaños. ¿No lo había dicho? Era mi cumpleaños y no tenía una puñetera tarta con sus velitas. Perro se lanzó como una flecha hacia una bolsa de su comida pero en lugar de rasgarla y empezar a devorarla ahí mismo la trajo atrapada con sus dientes y la guardamos con el resto de provisiones.
Un ruido nos sobresaltó. Perro empezó a gruñir.
–¿Están aquí, verdad? –Pero ya sabía la respuesta.
Un rápido estudio de nuestra situación me obligó a decidir huir hacia el almacén. En busca de algún sitio donde pudiéramos defendernos mejor.
–Sígueme.
Entramos en el almacén buscando el sitio más frío, aquel donde los demonios no osaran acercarse. Atravesamos pasillos, flanqueamos un par de puertas y nos escondimos detrás de unos cajones de comida –turrón creo-.
–¿Nos siguen? –Pero Perro, obviamente, no me respondió.
Sin embargo dejó de gruñir y su atención se centraba en otro lugar, a nuestra izquierda. Pude ver que al fondo estaban las cámaras frigoríficas así que hacía allí nos fuimos. Cerca de la entrada el perro encontró a una mujer. Estaba viva y atemorizada.
Me acerqué con suavidad, con toda la delicadeza de la que pude hacer gala, hacia aquel residuo de ser humano.
–¿Qué haces aquí? –De acuerdo, muy suave no fue.
Ella me miró temblorosa, pero no vio nada. Permanecía ajena a nosotros.
Pero ahora me retiraré un poco a descansar y lamerme las heridas.
